martes, mayo 19, 2009

Caverna

¡Seguimos en un nuevo bloque de ¡Qué Platón!, el programa de juegos más filosófico de la televisión! Bueno, mis socratitos, repasemos la tabla de posiciones: el equipo de los Jenócrates ya tiene cuatro competencias ganadas y se encuentra muy cerquita de la Idea del Bien. ¡Pero ojo, que los Espeusipos no se quedaron atrás y ya están casi pateándoles los talones, después de haber ganado 100 puntos en el juego de la Línea Dividida! No se despeguen de la pantalla, mis socratitos, que ya pronto se viene el desafío más difícil del programa: ¡La Carrera de los Carros Alados! ¡Sí, nuestros participantes se van a vestir de aurigas y van a tratar de conducir un carro muy especial, tirado por dos caballos, uno manso y otro redomón! ¡Qué desafío, mis socratitos! ¡Una alocada y apasionante carrera en cuesta arriba que uds. no se pueden perder!
¿Quién llegará primero a la Idea y ganará la corona de filósofo rey? ¡Ayayay, por el perro, qué peleado que está el concurso! Pero ahora llamemos a nuestros participantes, porque vamos a jugar a... ¡La Caverna!

jueves, marzo 26, 2009

Me piden que salga de testigo IV

Luego de haber pretendidamente demostrado que la macroevolución sería una vil patraña, la revista aborda un tema importantísimo para el creyente, a saber: si se contradicen o no el relato del Génesis y la ciencia. Como es obvio, la suma importancia de esta cuestión radica en que las verdades propiamente científicas –no como las de Darwin– tienen una fundamentación mucho más sólida que las religiosas, y por lo tanto, en caso de existir la contradicción mencionada, el texto bíblico resultaría, si no refutado, al menos seriamente desacreditado. Sólo habría dos soluciones posibles para el creyente: o bien demostrar que las presuntas verdades científicas implicadas no son tales, o bien demostrar que la contradicción no es real sino aparente. Por su parte, según lo dicho aquí, los fundamentalistas cristianos (quienes afirman que el universo fue creado en 6 días de 24 horas, hace unos 10.000 años) están claramente refutados por la ciencia; el testigo debe alejarse de la interpretación de aquéllos, que la Biblia no respalda, y mostrar "lo que nos enseña realmente la Biblia".

La primera cuestión problemática que aparece es, obviamente, la del principio del universo. El Génesis arranca, como sabemos, contando: "En el principio Dios creó los cielos y la tierra". Esta acción divina, según "los eruditos bíblicos coinciden", no forma parte de lo ocurrido en el primero de los seis días de la creación (del que se empezaría a hablar recién en 1:3, cuando Dios dijo: "Sea la luz", y hubo luz, y Él la separó de las tinieblas creando el día y la noche). Esto significaría que, según la Biblia, el universo ya existía desde un tiempo indefinido anterior al comienzo de los días creativos. De esta manera, encontrándose inespecificada la antigüedad de "los cielos y la tierra", no hay entonces ningún conflicto aquí entre la afirmación bíblica y los cálculos de geólogos y astrónomos acerca de la antigüedad respectiva de la Tierra y del universo.

En cuanto a los seis días creativos, el error de los fundamentalistas es entenderlos como ciclos de 24 horas; todos reconocemos que semejante interpretación está en grave contradicción con las investigaciones de la geología y la paleontología. Sin embargo, la palabra hebrea que se traduce por "día" puede, en realidad, aludir a espacios de tiempo de duración diversa, no sólo de 24 horas. Por lo tanto, cuando se habla en el Génesis de los días de la creación, podría tratarse de períodos muy extensos. Así, la aparición gradual de las obras de la creación fue mucho más lenta de lo que afirman los fundamentalistas. Y de hecho, "un análisis cuidadoso" de la narración del Génesis nos mostraría que algunos acontecimientos, aunque comenzaron en un "día" determinado, no se dieron de forma instantánea, sino que se prolongaron durante uno o más de los "días" siguientes. Así, por ejemplo, el Sol ya existía desde antes del primer período creativo, y posiblemente fue durante el transcurso de éste cuando unas nubes densas, que impedían que la luz llegara a la superficie de la Tierra, comenzaron a disiparse; este fenómeno se extendió al menos hasta el cuarto día, que fue cuando el Sol y la Luna comenzaron a ser visibles desde la Tierra. Lo mismo se aplicaría a la aparición progresiva de la vida, que se produjo a lo largo del quinto y el sexto día.

En la serie que aquí termina, he tratado simplemente de exponer –aunque a veces con cierta ironía inevitable– algunas formas de argumentación que encontré en las revistas de los testigos. Me guardé las muchas críticas y objeciones que fácilmente pudieran hacérseles y busqué, más bien, ilustrar dos estrategias argumentativas casi contrarias que me pareció notar en ellos: en primer lugar, defender la existencia de un Dios Creador señalando el fracaso del saber científico para explicar cabalmente determinados fenómenos; en segundo lugar, defender la validez del texto bíblico sosteniendo no sólo que las afirmaciones de la ciencia que parecen refutarlo no lo hacen realmente, sino también que diversos saberes científicos ya estaban de algún modo contenidos anticipadamente en la Biblia.

jueves, marzo 19, 2009

Alegato

[...] Tienen razón los que ponen de manifiesto la rebelde libertad de este miembro que se entromete tan inoportunamente cuando menos falta nos hace y desfallece tan inoportunamente cuando más falta nos hace, que tan imperiosamente discute la autoridad de nuestra voluntad y con tanto orgullo y obstinación rechaza nuestros ruegos mentales y manuales. Sin embargo, si contra los ataques que se le hacen por su rebeldía justificando así su condena, hubiérame pagado para abogar por su causa, a lo mejor sospechaba de los otros miembros de haber levantado contra él premeditadamente esta querella, por pura envidia de la importancia y dulzura de su uso, y de haber armado una conspiración para poner al mundo en su contra, cargándole a él malignamente las culpas de todos. Pues os pido que penséis si existe parte alguna de nuestro cuerpo que no le niegue a menudo a nuestra voluntad su actuación y que no la ejerza a menudo contra nuestra voluntad. [...] Los aparatos que sirven para descargar el vientre tienen sus propias contracciones, con independencia de nuestra opinión e incluso contra ella, como los destinados a descargarnos los riñones. Y aun cuando para revalorizar el poder absoluto de nuestra voluntad, alegase San Agustín haber visto a alguien que ordenaba a su trasero tantos pedos como quería y aun cuando su glosador Vives fuese más lejos con otro ejemplo de su época de pedos organizados según el tono de los versos que se les pronunciaba, ello no supone tampoco la pura obediencia de este miembro; pues ¿acaso existe otro por lo común más indiscreto y escandaloso? Además sé de uno tan turbulento y rebelde que tiene a su amo sin aliento tirándose pedos constantemente y sin remisión desde hace cuarenta años, llevándole así a la muerte. Y quiera Dios que sólo sepa por las historias cuántas veces nos lleva el vientre hasta las puertas de una muy angustiosa muerte por negarnos a un solo pedo [...].

Mas ¡con cuánta mayor verosimilitud podemos tachar a nuestra voluntad por cuyos derechos ponemos por delante este reproche, de rebelión y de sedición, por su desenfreno y desobediencia! ¿Acaso quiere siempre lo que querríamos nosotros que quisiera? [...] En resumen, diré a favor de mi defendido que es fácil considerar que, estando su causa en este hecho inseparablemente ligada a un cómplice, e indistintamente, se acusa, sin embargo, sólo a él y con argumentos y cargos tales que, vista la condición de las partes, no pueden pertenecer ni concernir en modo alguno a dicho cómplice. De donde se deduce la animosidad e ilegalidad manifiesta de los acusadores. Sea como sea, por mucho que los abogados se querellen y los jueces sentencien, la naturaleza seguirá su camino aun cuando sólo habría hecho justicia si hubiera dotado a este miembro, autor de la única obra inmortal de los mortales, de cualquier particular privilegio.
[...]


Fragmento del ensayo "De la fuerza de la imaginación", de Michel de Montaigne, un señor muy copado, que escribía como pensaba, exquisita pero francamente, cuya obra es altamente disfrutable y, en mi opinión, debería editarse y leerse más. Cito la traducción de María Dolores Picazo y Almudena Montojo, con leves modificaciones. (El texto original en francés puede encontrarse acá.)

viernes, marzo 06, 2009

Traducción de LOREM IPSUM

Oh curioso navegante que arribas a este lugar conducido por el viento Google, en busca de algo que no puede ser hallado, a ti te dedico la explicación de abajo.

Lorem Ipsum o –para los amigos– Lipsum es el nombre que recibe un texto de relleno que se suele utilizar en diseño editorial, diseño gráfico y diseño web para demostraciones de tipografía y borradores de diseño. Es lo que algunos llaman "texto ciego". Su función es suplantar al texto final que ha de figurar luego –y que muchas veces el propio diseñador desconoce– para exhibir solamente una imagen general del espacio que aquél ha de ocupar. Lo que diferencia al Lipsum de otros textos ciegos es que mantiene una distribución de las letras más o menos similar a la de un texto normal. Además, fue deliberadamente concebido como un texto ilegible, para procurar que el observador no se distraiga con el contenido y preste atención sólo a la imagen del diseño. Por lo tanto, oh nauta indagador, no existe una traducción del Lorem Ipsum.

Este texto se emplea desde hace 500 años. Parece que su versión estándar comienza del siguiente modo:

"Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore magna aliqua. Ut enim ad minim veniam, quis nostrud exercitation ullamco laboris nisi ut aliquip ex ea commodo consequat. Duis aute irure dolor in reprehenderit in voluptate velit esse cillum dolore eu fugiat nulla pariatur. Excepteur sint occaecat cupidatat non proident, sunt in culpa qui officia deserunt mollit anim id est laborum."

Alguien me dirá que eso está escrito en latín y que, por ende, algo dice, y que, por ende, es traducible. Le contestaré que cierta razón tiene, ya que el Lipsum está compuesto sobre la base de un texto latino, a saber: las secciones 32 y 33 del libro I de la obra de Cicerón titulada De finibus bonorum et malorum (Sobre los límites del bien y del mal). Sin embargo, ese texto latino está alterado mediante la omisión, el agregado y la alteración del orden de letras y palabras, de manera tal que pierde todo el sentido.

Así, el fragmento de Lipsum que se lee arriba tiene como fuente al texto original que sigue, y toma de él las partes que resalto con negrita:

"Neque porro quisquam est, qui dolorem ipsum quia dolor sit amet, consectetur, adipisci velit, sed quia non numquam eius modi tempora incidunt ut labore et dolore magnam aliquam quaerat voluptatem. Ut enim ad minima veniam, quis nostrum exercitationem ullam corporis suscipit laboriosam, nisi ut aliquid ex ea commodi consequatur? Quis autem vel eum iure reprehenderit qui in ea voluptate velit esse quam nihil molestiae consequatur, vel illum qui dolorem eum fugiat quo voluptas nulla pariatur? At vero eos et accusamus et iusto odio dignissimos ducimus qui blanditiis praesentium voluptatum deleniti atque corrupti quos dolores et quas molestias excepturi sint occaecati cupiditate non provident, similique sunt in culpa qui officia deserunt mollitia animi, id est laborum et dolorum fuga."

La traducción del pasaje sería más o menos esta:

"Ni tampoco hay nadie que ame, persiga y quiera alcanzar el dolor mismo porque sea dolor, sino porque a veces se dan las circunstancias de tal manera, que con esfuerzo y dolor puede obtener algún gran placer. En efecto, para ir a cosas insignificantes, ¿quién de nosotros asume algún ejercicio físico trabajoso si no es para conseguir alguna ventaja de él? Por otra parte, ¿quién censuraría con razón a aquel que quiere estar en un placer al que no siga ninguna molestia, o a aquel que huye del dolor con el que no se produce ningún placer? Pero sin duda acusamos y juzgamos como los más dignos de un justo aborrecimiento a aquellos que, ablandados y corrompidos por el encanto de los placeres presentes, cegados por el deseo, no prevén los dolores y las molestias que han de sucederles, y están en falta semejante quienes abandonan sus deberes por debilidad de espíritu, es decir, por huir de esfuerzos y dolores."

Pues bien, finalmente has encontrado una traducción, oh navegante. Pero no la que buscabas, no la del incoherente Lipsum, sino la de un pasaje ciceroniano. Ahora puedes irte en paz, con el alma hinchada por un nuevo conocimiento inútil del que presumir. No creas que te echo nada en cara, navegante. ¿Quién puede estar libre de presunción, si es ella tan agradable?

Para más información sobre el Lorem Ipsum, dirígete aquí.


sábado, enero 24, 2009

Me piden que salga de testigo III

El sentido de todo lo que conté anteriormente era llegar a este punto: la crítica a la teoría de la evolución. Este planteo de la revista aparece encarado como un intento de refutar la afirmación de Richard Dawkins (el autor de El gen egoísta) según la cual la evolución sería una realidad innegable. Es cierto que antes de empezar con la crítica se vuelve necesaria una concesión: no es posible negar razonablemente la microevolución (es decir, los ligeros cambios que se dan en las sucesivas generaciones), ya que la misma está suficientemente confirmada por pruebas experimentales y observación directa. Ahora bien, es en lo que concierne a la macroevolución (es decir, los grandes cambios que se dan por la acumulación de los pequeños y que pueden convertir a una especie en otra diferente) donde estarían los problemas.

A la teoría de la macroevolución se le atribuyen tres hipótesis principales sobre las que ella se basaría, a saber:
1) que las mutaciones son el origen de nuevas especies;
2) que la selección natural contribuye a la formación de nuevas especies;
3) que el registro fósil demuestra que hubo cambios macroevolutivos en plantas y animales.

A continuación se procede a criticar, una por una, tales hipótesis, más o menos del modo que expondré:

1)
Desde fines de la década de 1930, los científicos han intentado producir nuevas especies por medio de la provocación y selección artificial de mutaciones; sin embargo, la mayoría de los intentos de conseguir variedades de rendimiento mayor ha fracasado. Los experimentos demostraron que cada vez se obtenían menos mutantes nuevos y que siempre reaparecía el mismo tipo de mutantes. De aquí Wolf-Ekkehard Lönnig dedujo la llamada "ley de la variación recurrente", de la que se seguiría que las especies "bien definidas genéticamente" tienen límites que las mutaciones no pueden traspasar. A partir de esto se concluye que "las investigaciones demuestran que las mutaciones no pueden transformar una especie original en otra totalmente distinta", ya que si numerosos y talentosos científicos no logran producir nuevas especies deliberadamente, "¿qué probabilidades hay de que lo consiga un proceso ciego y carente de inteligencia?"

2) Puesto que las mutaciones no pueden producir nuevas especies de plantas y animales, "la selección natural quizás esté ayudando a las especies a adaptarse a las vicisitudes de su existencia, pero en ningún caso crea nada nuevo".

3) El registro fósil no da cuenta de un proceso evolutivo gradual que haya producido una transición de una especie a otra, sino que, por el contrario, revela la existencia de largos períodos de tiempo durante los cuales se acumularon pocos cambios evolutivos, si acaso alguno, en la mayor parte de las especies. Según lo que parece indicar la evidencia fósil, las diversas especies han surgido de repente, luego de largos períodos sin modificaciones, así como muchas de ellas desaparecieron de una forma igual de súbita.

De esta manera se busca señalar que es preciso creer demasiadas cosas para dar por válida la teoría de la macroevolución, y que, por lo tanto, ésta debe ser considerada más como un mito que como una realidad. Y teniendo en cuenta la dicotomía que quedó enunciada en nuestro anterior post, la presente refutación equivaldría a la confirmación de la versión bíblica sobre la Creación. Sólo resta comentar en qué sentido deberíamos, según la revista, atenernos al relato del Génesis, y cómo podemos compatibilizarlo con las verdades de la ciencia. Pero eso quedará pendiente para otra ocasión.

martes, diciembre 23, 2008

Me piden que salga de testigo II

La nota inicial de la revista establece para cada uno de nosotros dos posibilidades: "dejar que los demás le digan lo que debe pensar y creer, o examinar las pruebas por sí mismo y llegar a sus propias conclusiones". La doble identificación sugerida por el resto del texto queda bastante clara: hace lo primero quien suscribe la afirmación de que la creencia en Dios es incompatible con la verdadera ciencia; hace lo segundo quien afirma por sí solo que el diseño manifiesto en las plantas y los animales es una prueba irrefutable de la existencia de un Diseñador. Paso ahora a la exposición de los argumentos.

El primer paso es mostrarnos "qué nos enseña la naturaleza". Este argumento parte de la existencia de una disciplina llamada biomimética, que estudia las características de la anatomía, la fisiología y las técnicas de los seres vivos, y de qué manera es posible imitarlas, aplicándolas al diseño y construcción de productos que saquen provecho de ellas. Se ofrecen ejemplos: las aletas de la ballena jorobada, estudiadas por ingenieros aeronáuticos, poseen propiedades que podrían ser llevadas a las alas de los aviones con gran beneficio; las alas de la gaviota fueron imitadas por investigadores de la Universidad de Florida, que construyeron un prototipo de avión teledirigido que es capaz de maniobras semejantes a las que hacen esas aves; las patas del lagarto llamado geco, capaces de adherirse a superficies tan lisas como el vidrio por obra de las fuerzas de Van der Waals, podrían remedarse con algún material sintético, que obviamente sería de gran utilidad. Como estas, son muchas las buenas ideas alcanzadas por los científicos por medio de la emulación de la naturaleza. Ahora bien, el peso del argumento se resume así: "Si la imitación requiere la existencia de un diseñador inteligente, ¿qué puede decirse del original?". Que éste pudiera haber surgido por la evolución ciega de la naturaleza se presenta como una opción ridícula, y es más fácil que así lo parezca si equiparamos a la naturaleza con un maestro y al científico con un aprendiz que imita las técnicas de ella.

La dicotomía que nos enfrentó inicialmente se pone, entonces, en correlación con esta otra: acerca de la formación del estado actual de la vida, o bien sostenemos la teoría de la evolución planteada por Darwin, o bien aceptamos las enseñanzas de la Biblia sobre la Creación. Una y otra explicación son presentadas como incompatibles. Se niega que haya una opción intermedia que sea viable: la doctrina de la evolución teísta (según la cual Dios utilizó la evolución para crear la vida, programando el universo de tal manera que a partir de la materia inerte surgieran inevitablemente células con capacidad de reproducirse, que se transformaran en seres cada vez más complejos, dando origen con el tiempo a las diversas formas de vida, pero con nula o esporádica intervención de Dios en el proceso una vez iniciado) contradice las palabras de Jesús, que muestran que él aceptaba la explicación del Génesis, y tiene por resultado una fe débil e inestable. Una nueva exhortación a examinar las pruebas del diseño en la naturaleza nos conduce al siguiente argumento, que expondré en el próximo post.

lunes, noviembre 03, 2008

Ranking Top 30 de las búsquedas más extrañas de Google que condujeron a alguien a este blog

Las vengo registrando desde hace un par de años. Hay muchísimas. Seleccioné 30.

1. como surgieron las almohadas
2. son buenos esposos los hombres alemanes
3. gorda insensible

4. pelicula mandril ajedrez
5. CONSIGNA DE MUJER MARAVILLA
6. la palabra no hables con su dibujo
7. arrepentimiento metalera
8. dibujo hago bien la fila
9. berenjenas eroticas
10. la mujer mas enana del mundo
11. DIBUJOS DE BIENVENIDA PARA TIOS

12. poema de lorem ipsum traducido
13. canciones para piques entre dos 5to grado
14. MAMAS PEGANDO A NIÑOS
15. gradualmente se estuvieran reencauzando las aguas
16. dibujar a carozo y narizota
17. civilizacion de chanes
18. personas odiadas por la humanidad
19. filosofos que tuvieron que ver con el dibujo
20. como hacer que una mujer lo olvide sin quedar de enemigos
21. collage utilitarismo
22. reglas que debo seguir al visitar una biblioteca (tengo 7 años)
23. como hacer un volante de pizzeria

24. traducir lenguaje flogger
25. quien dijo "la base esta"
26. paráfrasis de sentencia
27. CANCIONES CON LA PALABRA SENTIMIENTO Y RAZON
28. FRASES DE ALIENTO DE FILOSOFOS
29. acnedota un anciano
30. pesca: pique febrero 2008

¿Comprendés mi estupor, querido lector? Es por causa de él que en Lorem Ipsum se lanza hoy el

Concurso "Ayudá a Nico a figurarse qué clase de locos visitan su blog":
Valiéndote de tu imaginación y tu razón, intentá arrojar alguna luz sobre el misterio del quién, el cómo o el porqué de algunas de las búsquedas rankeadas. (Algo parecido a lo que se hace en este blog, aunque no pido tanta genialidad.)
¡Participá y ganá grandes premios!




lunes, septiembre 15, 2008

Cuesta abajo

Pero la puta madre, no me vengás con Epicuro, che... Te estoy hablando de otra cosa. Igualmente, ponéle que te concedo que la muerte en sí misma, considerada como vos decís, como el fin de la vida, no es un mal para el que muere. De acuerdo, al menos en forma directa no lo es. Sin embargo, vos todavía sos joven y debés saber mejor que yo que lo grave de esa muerte no está en lo que ella es, sino en lo que hace: en general, nos arrebata el goce de potenciales satisfacciones futuras, para experimentar las cuales es una condición básica el estar vivos, ¿no?

Ahora bien, yo no te concedo ni siquiera aquello primero. Porque estás llevando la cuestión a otro lugar. El problema que estoy planteando no es que la muerte me vaya a alcanzar un día. El problema es que ella, entendida como propongo, como la sustracción de la vida, está con nosotros desde siempre. Nos alcanzó cuando nacimos. Estamos viviendo en ella o, como decía un viejo amigo cordobés, morimos cada día. Este es un tópico literario de larga carrera, ya lo sé; pero fijáte, vos que razonás de manera tan epicúrea, que hasta tu poeta Lucrecio lo repite varias veces en su obra: todo lo que, transformado, sale de sus límites, supone al mismo tiempo la muerte de lo que fue antes. La verdad es que esto no nos importa mucho al principio, mientras lo nuevo que nace en nosotros es mayor que lo viejo que muere. Pero si duramos lo suficiente, ese balance se invierte y entramos redondamente en la corrupción y el envilecimiento. Es la historia de siempre, bah. Hay un solo modo de evitar la cuesta abajo, y son muy pocos los que tienen el coraje de elegirlo por sí mismos. Entre los que recibimos la gracia de la longevidad, la mayoría nos terminamos resignando a declinar, cada uno a su ritmo. Al final, embotados los sentidos y la memoria, no queda de nosotros más que una fatiga. Ya nada nos importa. Apenas percibimos el mundo y casi no recordamos, y por eso no anhelamos, lo perdido.


De eso te hablo, ¿entendés? Todavía es algo temprano y me duele el pecho al pensar en estas cosas. Sin embargo, supongo que dentro de algunos años no pensaré más en ellas, porque no podré hilar más de dos ideas sin perderme en el camino. Ese porvenir me consuela un poco y me da cierto ánimo para tirar unas décadas más, las que haga falta. Nunca me gustó la brusquedad de las partidas ni el espamento de las despedidas. Prefiero irme despacio y silbando bajito; apagarme de a poco, sin agonía, como una tarde pampeana. Así nadie me va a extrañar. Quizás un día alguien notará mi ausencia, pero nadie, ni vos ni yo, habrá sabido bien cuándo me fui.


viernes, septiembre 05, 2008

Chacarera del pensador


Del disco Espejos (2005), un tema de Raúl Carnota que me vino a la memoria a partir de un polémico post del estimado Cuti.

viernes, agosto 29, 2008

Me piden que salga de testigo

Hace cosa de un año, viajando en tren, me tocó sentarme junto a cierta anciana. No pasó medio minuto antes de que me hablara.
–Señor –me dijo, y me preguntó sin angustia, como formulando una adivinanza:–, ¿veremos algún día el fin de la crueldad?
Medité seriamente sobre tan grave asunto, y al cabo de unos segundos apreté los labios y debí confesar:
–No sé.
Sin demora, la mujer me entregó una revista. La misma pregunta era el título de la nota de tapa: "¿Veremos algún día el fin de la crueldad?"
–Aquí va a encontrar algunas respuestas –aseguró.
–Gracias –le sonreí apenas.
No cruzamos más palabra. Fingí leer la revista, pero sin mostrar desprecio ni entusiasmo, para que la mujer no volviera a hablar. Se bajó en la estación siguiente, creo que sin saludar.

Después estuve pispeando el contenido. La nota de tapa aseguraba que pronto se viene el Reino de Dios, en que se acabará la crueldad (hija, como se sabe, del Diablo); pero que, endemientras esperamos que llegue, hay que aguantarse el mal y no devolvérselo a naides. Un pequeño suplemento que venía entre las hojas centrales explicaba que el alma muere con el cuerpo y que, por lo tanto, no debemos preocuparnos por nuestros muertos queridos, ya que se encuentran en un estado de inconciencia total que recién abandonarán el día en que, resurrectos, todos nos volveremos a encontrar. En la contratapa, dos ejemplos de vida: el de un hombre que, a pesar de cierta discapacidad física, se las ingenió para colaborar en la construcción de un "Salón del Reino", y el de una niña de seis años enferma de cáncer que con sus plegarias consiguió la oportunidad de visitar el centro de la actividad mundial de los testigos.

Lo que me resultó más llamativo de la revista fue la sección destinada a responder preguntas de los lectores, que se ocupaba exclusivamente de la siguiente cuestión: "¿Debe el cristiano evitar las bebidas y alimentos que contengan cafeína?". Y bien, para quien esté interesado en saberlo, lo diré sin rodeos: depende. De acuerdo con los estudios científicos hechos hasta hoy sobre los efectos de la cafeína, su ingestión, si y sólo si es moderada, puede tener efectos positivos para la salud; sin embargo, como diría un amigo estagirita, el justo término medio es relativo a cada persona y a cada circunstancia, y según agregaba el autor de la nota, también a los principios bíblicos que pudieran entrar en juego en cada caso particular.

No cuento más. Basta señalar que casi todo intento de fundamentación se apoyaba en citas bíblicas, por lo que alguien que no diese crédito a ellas difícilmente conseguiría, ni aun poniendo la mejor voluntad, evitar que la lectura resultase algo tediosa y nada convincente. En cambio, creo que va a ser más interesante comentar otra revista que me regalaron un año antes, y en la que, entre otras cosas, se intenta probar que "existe un creador" y que la evolución es un cuento chino. Pero justo a eso lo dejo para otra ocasión.

viernes, julio 11, 2008

3x3

El ritmo lento de este blog se explica más o menos así: tengo mucho pudor al momento de postear, y por lo general no me alcanza el tiempo para sentarme a pensar y escribir algo que me deje satisfecho y que me parezca mínimamente digno de ser posteado. No obstante, y aunque en estos momentos estoy especialmente ocupado, sé que no necesito esforzarme mucho por lograr la calidad de este post, sino que la misma está garantizada porque en él recomiendo tres blogs muy buenos. Ofrezco links particulares a tres posts de cada uno de ellos, como para que se vea de qué la van. Son estos:
Hágame caso y vaya, lector. Me lo va a agradecer.