viernes, enero 25, 2008

El hombre migratorio

Enoch, de Rumania, soñó una noche que la muerte le daba alcance en un bosque de alerces nevados y ríos de escarcha. Al despertar, su mente simple concibió un plan simple. Con las primeras lluvias del otoño emigró al hemisferio sur y, seis meses después, volvió a escapar del invierno retornando a su patria. Desde entonces sigue eternamente a las golondrinas en cautelosos barcos. Es entre los inmortales el más bronceado.


De Guillermo Martínez, incluido en el libro Dos veces bueno 3, cuentos breves de América y España (Buenos Aires, Ed. Desde la Gente, 2002), con selección y prólogo de Raúl Brasca.

lunes, enero 14, 2008

Malestar

Si tomo el colectivo y un hombre que me cede el asiento viene a despertarme a la brusca conciencia de que ya no soy el que era, y si en el reflejo de la ventanilla veo mi cabeza ya capilarmente empobrecida, y si recuerdo a tanta gente querida que ya no está conmigo, ¿cómo hago para soportar el peso infinito de este malestar por lo efímero de las vidas? ¿Y cómo para darles el gusto a los demás pasajeros que, incómodos, pretenden que no explote en llanto, que no gima de forma escandalosa durante todo el puto viaje, cuando advierto, hastiado de esta fugaz parábola tan repetida, que soy de nuevo otro bebé en brazos de otra madre, con otras (¿cuántas?) vidas por delante?

domingo, diciembre 23, 2007

Rejunte

Tengo ganas de postear algo pero sigo sin saber qué. Así que me puse a revisar los pequeños cuadernitos que vengo llenando, desde hace tiempo, con pensamientos torpes y truncos. Elegí, al azar, algunas notas que no encontré ininteligibles, y –en la escasa medida en que me fue posible– las pasé en limpio, corregí y aumenté. Son del menor interés y no guardan relación entre sí. Dado que no encuentro cómo darles más amplio desarrollo, y que tal como están expresadas, ninguna de ellas es digna de abarcar un post completo, las reuní a todas acá.
  • Cuando estudiaba a Horacio, me llamó la atención que en la biografía que de él ofrece Suetonio no hubiera nunca referencias cronológicas ab urbe condita: para indicar un año determinado, el biógrafo señalaba el par de cónsules que en ese lapso de tiempo habían gobernado. Así, por ejemplo, no dice "el año 689 desde la fundación de la ciudad" sino "bajo el consulado de Lucio Cota y Lucio Torcuato". Eso me recordó al sistema de numeración (que propiamente no era tal) del memorioso Ireneo Funes, que "en lugar de siete mil trece, decía (por ejemplo) Máximo Pérez; en lugar de siete mil catorce, El Ferrocarril". Pero el caso de Suetonio me pareció todavía más grave: en efecto, de haber sido Funes inmortal, su "sistema de numeración", que según Borges había rebasado el número 24000, habría podido seguir aumentando hasta donde él mismo se lo propusiera; por el contrario, si Suetonio se atuviera rigurosamente a su estilo, no tendría manera de nombrar los años por venir, toda vez que no puede saber de antemano qué cónsules le deparará el futuro. En seguida me contesté que esta objeción era muy pelotuda, ya que un biógrafo no escribe sobre vidas futuras. De todos modos me siguió pareciendo curioso ese tipo de referencia cronológica; jorobando, imaginé que, dado el escaso papel que tenían los cónsules en época del imperio, tal vez Roma los designara con el único fin de bautizar a cada año.
  • En clase de latín la profesora tradujo "29 de diciembre" en vez de "tres de las calendas de enero". A mí me pareció una barbaridad. Me pareció que, si en la traducción de un texto debemos volcar un sistema de medición en términos de otro, deberíamos traducir siempre miles por kilómetros (como, en efecto, hacen en algunas películas), y dollars por pesos, ounces por gramos, asses por centavos. ¿No está mal eso?
  • Parece que la vida cotidiana los arrastra a cierto conservadurismo en sus relaciones sociales. Se reconocen, se saludan, charlan del clima, del fútbol, del trabajo; sus conversaciones más atrevidas versan sobre música. Porque la costumbre los insensibiliza, no suelen ir más allá, no suelen preguntar por la parte de la vida del otro que no se ve a simple vista, ni invitar al otro a conocer la propia.
  • Hay números telefónicos mucho más sencillos y cortos que *31416. Me intriga saber por qué motivo quien ideó el "Programa Subte Alerta" pudo concebir algún tipo de asociación entre el número Pi y la actividad delictiva. ¿Los crímenes suelen, de algún modo, involucrar predominantemente la sílaba pi?
Me apabulla la cantidad de basura que tengo escrita en esos cuadernos. Cada tanto releo notas y las tacho, asqueado, o llego a arrancar hojas completas. Por lo general, tengo la bondad y la dignidad de no publicar casi nada. A veces me gusta recordar un proverbio árabe que leí por ahí: "No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio". A veces me gusta olvidarlo.

viernes, noviembre 02, 2007

La base está

Tengo planeado escribir el tratado definitivo, que por fin les ponga la tapa a todos y no deje ya absolutamente nada por pensar. Se llama De omnibus rebus. En él: comienzo presento contextualizo planteo pretendo emprendo trato abordo analizo detallo confronto sopeso repaso rechazo abono abandono concedo supongo propongo expongo dispongo formulo defino asumo argumento aplico refuto trazo comento enfrento respondo comparto observo concibo introduzco declaro aclaro cito comparo establezco justifico intuyo afirmo sostengo ejemplifico retomo reviso reconozco recupero enumero adhiero sugiero distingo elogio cuestiono atiendo reduzco niego señalo insisto convengo postulo complemento suplemento fundamento extraigo contrapongo intercedo zanjo replico vislumbro acoto corrijo anoto compruebo comprendo redefino juzgo recomiendo agrego critico deconstruyo resuelvo admito demuestro aproximo rastreo verifico sintetizo clarifico manifiesto sospecho lamento pronuncio tematizo sistematizo advierto contesto concuerdo reformulo disiento y otras muchas cosas más: todo lo hago con extremo rigor, aunque no necesariamente en el orden aquí presentado. Por último, sí, al final, para terminar, concluyo.

viernes, octubre 12, 2007

A pique



Qué cosa que de repente
se me ha ido el suelo
y está el vacío esperándome
nada me puede atajar
nada firme adelante mío
no es que me caiga
se me ha ido el suelo y lo voy a seguir.

No te asustes, no, no te asustes si ves
que como respaldo lo tengo al viento
y no queda nada bajo mis pies
me voy a pique nomás
y aunque rompa el aire de un tajo,
no es que me caiga, es que voy pa' abajo
a tocar el fondo de lo que
soy
de una buena vez.

No me llores, no, ya he de venir
voy a encontrarme con mi suerte
buscando lejos de todo lugar
hasta lejos de mí.
De lo más hondo te quiero pedir.

A gatas abro los ojos de tanto miedo
no hay asidero que pueda ver
bajo zumbando nomás
no hay abrazo ni soledad
donde me he metido
nada se ve, y hay que seguir.

No te asustes, no, no te asustes si ves
que no quedan voces al lado mío
que me hagan bulla y me hagan reír
nadie se puede acercar
pero, hermano, no hay soledad
donde me he metido
me arenga el aire con su silbido
y me da su mano para seguir.

No me llores, no, ya he de venir
voy a encontrarme con mi suerte
buscando lejos de todo lugar
lejos de mí.
De lo más hondo te quiero pedir.


Del disco Aca Seca Trío (2003).
Letra y música de Juan Quintero.

viernes, septiembre 21, 2007

ESTÉTICA DA ABDICAÇÃO

Conformar-se é submeter-se e vencer é conformar-se, ser vencido. Por isso toda a vitória é uma grosseria. Os vencedores perdem sempre todas as qualidades de desalento com o presente que os levaram à luta que lhes deu a vitória. Ficam satisfeitos, e satisfeito só pode estar aquele que se conforma, que não tem a mentalidade do vencedor. Vence só quem nunca consegue. Só é forte aquele que desanima sempre. O melhor e o mais púrpura é abdicar. O império supremo é o do Imperador que abdica de toda a vida normal, dos outros homens, em quem o cuidado da supremacia não pesa como um fardo de jóias.


Fragmento 105 del Livro do desassossego
, de Bernardo Soares (uno de los Pessoas), según la edición de Richard Zenith. El mejor blog con que me haya topado jamás.

viernes, septiembre 14, 2007

Gorda... ¿estás ahí?

–...Y mirá vos lo que son las cosas, ¿eh? Nosotros, si te fijás bien, somos muy afortunados: hemos tenido no sólo el extraordinario privilegio de vivir un año bien redondo, de tres ceros seguidos (como fue el 2000), sino también otro honor que suele acompañar a aquél: el de pasar por dos años capicúas muy cercanos entre sí (en nuestro caso 1991 y 2002). Bah, es un privilegio poco frecuente cuando hablamos de años de cuatro cifras. En cambio, esto con los de tres no pasaba: entonces había, escuchame bien, diez años capicúas por siglo. Fijate: en el siglo X, por ejemplo: 909, 919, 929, 939, 949, 959, 969, 979, 989, 999. Pero en los de cuatro cifras, ya el capicúa es muchísimo más esporádico: hay uno por siglo. Fijate: en el XIX, 1881; en el XVIII, 1771... Y el próximo capicúa va a ser el 2112, y el siguiente, recién el 2222. Así que ya no vamos a vivir ningún capicúa más, ¿te das cuenta? Pero, bueno, vivimos dos y tenemos que estar contentos con eso. Mirá vos qué maravilla. ¿No es fascinante la matemática, Gorda? Amor... ¿estás ahí?

–Me vuelvo con mamá, Adrián. Me tenés podrida con los números. Metételos bien en el culo, ¿querés?

viernes, agosto 10, 2007

Consigna II

Parece que hay un procedimiento adivinatorio que se llama esticomancia o bibliomancia. Consiste en abrir un determinado libro al azar e interpretar el primer pasaje sobre el que se posen nuestros ojos como algún tipo de respuesta a nuestras inquietudes. El método era bastante popular en la Antigüedad y el Medioevo; por ejemplo, se aplicaba mucho a la Eneida (en cuyo caso recibía el nombre de suertes virgilianas) y a la Biblia (en las llamadas suertes de los santos).

En cuanto al carácter de las respuestas que el consultante puede obtener, Tomás de Aquino (S. theol., q. 95. a. 8) distinguió tres tipos de suertes: la divisoria (por medio de la cual se establece lo que corresponde a cada cual), la consultatoria (por medio de la cual se recibe cierta orientación acerca de cómo proceder) y la adivinatoria (por medio de la cual se descubre el porvenir).

De esta práctica se registran algunos casos célebres. La conversión definitiva de Agustín de Hipona al cristianismo se dio después de que abriera al azar un libro de las Epístolas de San Pablo y encontrara allí (Romanos 13:13) una exhortación que lo hizo egresar del conflicto que sufría entre su deber de castidad y el anhelado recuerdo de sus antiguas partuzas. Cerca de un milenio después, Petrarca, en la cima del Monte Ventoso, eligió al azar un pasaje, oh casualidad, de las Confesiones de Agustín, y leyó: "Viajan los hombres por admirar las alturas de los montes, y las ingentes olas del mar, y las anchurosas corrientes de los ríos, y la inmensidad del océano, y el giro de los astros, y se olvidan de sí mismos" (X, 8, 15).

Pues vea, lector, no voy a tener el descaro de pretender que usted haga este ejercicio y de convencerlo a la vez de que la idea es muy original que digamos. Sólo le propongo lo primero. ¿Se anima?

A fin de profundizar el carácter aleatorio de las suertes, lo mejor será que usted parta de un libro también escogido al azar entre los de su biblioteca. Si sus anaqueles están poblados íntegramente por historietas o revistas Para Ti o compilaciones de chistes verdes, no se haga problema. Todo sirve, incluso diccionarios y libros de cartografía. No vamos andar en tilingos. Eso sí: usted hágase cargo del resultado. Si después le toca en suerte, por ejemplo, una respuesta de Jaimito a la maestra, la culpa no es mía.

Proceda del siguiente modo. Esboce alguna pregunta acerca de aquello que a usted le preocupa hoy. Luego párese frente a su biblioteca. Cierre los ojos y manténgalos cerrados. Gire sobre su eje vertical, una cantidad de grados que sea múltiplo de 360. No se cebe, que se va a marear. Extienda el brazo y compruebe que el mueble está frente a usted. Después manotee un libro. ¡No se fije todavía cuál es! Ábralo en cualquier página. Apoye su dedo en ella. Ya puede mirar. Lea el pasaje que quedó atrapado bajo la yema. En esas palabras hallará la clave que andaba buscando. O algo así. Aunque inicialmente pueda parecerle que el texto no guarda la menor relación con el tema que lo desvela, insista en descubrirla. Alguna tiene que haber. Usted, también, si no pone un poco de ganas...

Cuénteme, si quiere, el resultado. Después le cuento cómo me fue a mí.

miércoles, julio 18, 2007

Traducción

Ksndra dice:
sho aphirmo q la mwerte d Agmnon veras :D

coryfeo! dice:
eee dsdichada, ten tu lengua, no blsfmes!!! >_<

Ksndra dice:
muii lejos Pean se asha d lo q voi kontando -_-

coryfeo! dice:
si oqrre lo q dices, pero ojala q noo!! T_T

Ksndra dice:
sige, sige tu orando mntras los otros matan!! :P

coryfeo! dice:
q varon urde pues, echo tan doloroso?? O_O

Ksndra dice:
distas mucho n vrdad, d ntender mis aweros u_u

coryfeo! dice:
es q no ncuentro el modoo d q esho c ejeqte :(

Ksndra dice:
sin mbarg sta n griego prfcto lo q digo :)

coryfeo! dice:
i tmb los oraqlos, pero c ntienden mal ¬¬


Esquilo, Agamenón, vv. 1246-1255.

martes, junio 12, 2007

Consigna: "Octojuego"

Por un momento olvidaré mi disgusto por las cadenas y, aceptando la gentil invitación de don Chancho Piluqui, voy a participar de un juego que anda circulando de blog en blog, nacido de quién sabe qué tinieblas. El juego es igualito al "Verdad/Consecuencia", sólo que nada que ver, entre otras cosas porque no se trata de un interrogatorio sino de una mera invitación a la confidencia, y porque a los participantes tampoco se nos ofrece ningún premio por el coraje de exponernos. Ni siquiera la expectativa de terminar besando a la más fulera del curso.

Me tomé el atrevimiento de reescribir las Reglas del Juego, porque consideré que, de acuerdo con el pretendido carácter octogonal del mismo, lo correcto era que fueran 8 y no 4. Según mi versión, pues, las Reglas del Juego son las siguientes:

1) El Jugador debe repetir o parafrasear las Reglas del Juego.
2) El Jugador debe contar 8 cosas de sí mismo.
3) Dado que muchas de las cosas contadas probablemente resulten inverificables para casi todo el mundo, el Jugador debe tener en cuenta que casi todo el mundo confía en la veracidad de él, y que en caso de mentir deliberadamente estará violando dicha confianza.
4) El Jugador dispone, no obstante, de la completa libertad de elegir contar sólo cosas de sí mismo que lo dejan bien parado ante casi todo el mundo.
5) El Jugador debe seleccionar a otras 8 personas a las que invitará a participar del Octojuego y nombrarlas.
6) El Jugador debe depositar sendos mensajes de invitación en los blogs de las personas seleccionadas.
7) Aquel que aceptare la invitación de un Jugador a participar del Octojuego, pasará a convertirse en Jugador y quedará, por lo tanto, sometido a las Reglas del Juego.
8) Aquel que aún no hubiere accedido a convertirse en Jugador y no estuviere, por lo tanto, sometido a las Reglas del Juego, bien podrá hacer caso omiso de la Regla 7 y objetar que no entiende cómo ni en qué momento estaría pasando a convertirse en Jugador. Pero en tal caso, también podrá hacer caso omiso de la Regla 8 y dejarse de hinchar las pelotas.

Ahí voy:

  1. A los tres años sufrí este accidente: habiéndome hecho pis en un lugar inapropiado de la casa, cuando intenté huir del chirlo de mi madre enojada, resbalé con mi propia orina y me abrí la frente contra el marco de una puerta. Esto me lo cuentan; lo único de aquel día que yo recuerdo –o recuerdo haber recordado– es una enfermera que me preguntó qué quería que me regalasen para mi cumpleaños y que, mientras yo le respondía que el Auto Fantástico pero no el rojo que vendían no sé dónde sino uno negro como el de la tele, ella, no teniendo interés en regalarme absolutamente nada, me anestesió para poder coserme la herida. Todavía hoy me acompaña la canchera cicatriz de aquel resbalón.
  2. Excursiones que me gustaría hacer: a la isla Martín García; a algún pueblo fantasma de esos abandonados por los trenes; rumbo a Bahía Blanca, o más allá, en tren, no porque me interese el destino sino por experimentar el viaje largo sobre rieles.
  3. No he sido lo que se llama un gamer, ni un trekkie ni un otaku, pero anduve muy cerca de esas tres obsesiones.
  4. Descubrí tardíamente mi gusto por los libros. A menudo me avergüenzo mucho de estar conociendo recién ahora algunos clásicos de la literatura, y al leerlos entre gente desconocida (viajando en tren, por ejemplo), intento sostener los libros de manera tal que nadie pueda verles el título.
  5. Entre los 13 y los 15 años, mientras duró el negocio, trabajé los fines de semana en una pista de kartings que puso mi padre en Villa Elisa.
  6. Cuando yo conduzca podré abrocharme tranquilo el cinturón de seguridad. Por lo pronto, cuando maneja otro, hago lo siguiente: si él usa cinturón, yo también; si él no, yo tampoco, para no herir su orgullo de conductor con la sospecha de que podría chocar.
  7. En mi último año de polimodal, mis compañeros de curso me apodaron "Momia" a causa de mi habitual quietud. Cada vez que me vuelvo a encontrar con alguno de ellos, tengo que revivir el malestar de escucharme llamar así. Por suerte me los encuentro poco.
  8. Desde hace varios meses laburo de sereno. Tomé el empleo creyéndolo propicio a mi buen rendimiento académico. No me equivoqué, pero nada mejoró porque el problema nos es mi circunstancia sino mi falta de disciplina. He ganado, sin embargo, la lectura azarosa de Tolstoi, de Tennessee Williams, de Bioy, Shua, Paenza, Benavente, Marañón, Denevi, Moliére, Maeterlinck y otros. Y voy por más.
Nombrar a otros ocho jugadores es especialmente complicado para mí. Primero que nada, porque casi todos han sido ya seleccionados por alguien. Pero además, porque no creo haberme ganado con casi ningún blogger la confianza suficiente como para encajarle, así de la nada, una invitación a este Octojuego.

Pero tal vez me animaría a invitar a:
Cutipaste (aunque lo adivino contrario a esta clase de prácticas)
kdaver (cuyo blog no se dedica a estas cosas, pero a lo mejor quién te dice)
Marta Paste (a quien tampoco veo muy amiga de esta clase de cosas, pero que igual no creo que se ofenda)
Rambo (cuyo blog anda parado últimamente, pero que en una de esas...)
Sol (aunque no tiene un blog sino un flog, pero en este punto ya no sé a quién más agarrar)
La persona que nos visita asiduamente desde Neuquén (que seguro tiene un blog y que estaría bueno que se presentase de una buena vez)
Alguna otra persona que quiera sumarse porque le gusta hablar de sí misma
Alguna persona más que se cope de onda

Y si no quieren, dicen que no. Porque no están buenas las cadenas.

lunes, junio 04, 2007

Sobre el fin del mundo

¿No lo han adivinado aún? El fin del mundo es la muerte. Un apocalipsis trizado en infinitos y sucesivos apocalipsis individuales, porque a Dios le disgustan la megalomanía, la exageración y el barullo.


Fragmento de "Informes reservados", del libro Parque de diversiones, de Marco Denevi.